Opinião
Ser impedida de dormir por não conseguir largar um livro é, à medida que leio mais coisas e mais dias, cada vez mais difícil e quando acontece também é melhor. Tudo me prendeu neste livro: os infinitos pormenores do quotidiano do Renascimento, a história de Florença, as intrigas do poder, a história de Lisa, dos Medici, de Leonardo da Vinci, a desdita profissional dos pintores da época, as (hoje) inacreditáveis superstições, os inesperados pontos de contacto com a vida quotidiana actual, as terríveis reviravoltas da opinião pública quase sempre acompanhadas de desenfreada violência, os julgamentos e as confissões sob tortura e, por fim, (algo que se colhe sem que objectivamente se leia) as extraordinárias heranças de mundo que, nos finais do século XV, os italianos já possuíam, são alguns dos encantos deste livro, que oferece algo muito semelhante ao que seria, se possível fosse, uma viagem no tempo (imaginada no que respeita às pormenorizadas histórias privadas de Lisa e outros, mas aparentemente sustentada por um sólido trabalho de investigação), para a qual o autor contribuiu sem se impor.
Excerto
"En el siglo XV, los relojes eran escasos y caros, a más de poco exactos, ya que sólo poseían una manecilla, y tan frágiles y complicados que cuando se estropeaban, hecho bastante frecuente, prácticamente no había nadie capaz de repararlos. En estas circunstancias, la vida cotidiana de Florencia se regía por el tañido de las campanas de las iglesias.
Una mañana de marzo, poco antes del alba, salió de la catedral la imponente figura de un monje con un farol en la mano. Con el rostro cubierto por la capucha del hábito, recorrió la corta distancia hasta la Torre de Giotto y comenzó a subir los cuatrocientos catorce peldaños, con una que otra pausa para recuperar el aliento, pues ya había dejado atrás los años mozos.
Una vez en lo alto del campanario, dejó caer su pesada mole sobre el antepecho de una de las estrechas aberturas del muro y permaneció allí sentado, jadeante, con las manos sobre las rodillas, y las sandalias bañadas en el redondel de luz amarilla que proyectaba el farol.
Cuando por fin volvió a respiral al ritmo normal, se apartó la capucha y descubrió un afable rostro adornado por una doble barbilla y un halo de cabellos blancos que enmarcaban una calva reluciente y sonrosada. Con gran cautela, como un caracol que asoma de su concha, extendió el cuello por la ventana y dirigió la mirada hacia el oriente en busca de esa zona de claridad en el borde del cielo que anuncia el nuevo día. Pero la luz aún no había salido detrás de las colinas; la noche tenía aún unos instantes de vida."
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"As nações não passam à posteridade pelas suas batalhas ou pelas suas riquezas, mas pela beleza que conseguem criar. No fim, a única coisa perdurável é a arte."